this is the end

sentado en un banco

del parque neblinoso

observo pasear a los ancianos,

 

asidos a sus paraguas de antracita,

del mismo modo

en que se agarran a la vida,

sin esperanza ya,

pero aferrados

a fuerza de costumbre,

 

con ganas

de llegar hasta al final,

pero apegados a lo vivido,

como las novelas

cuando empiezan

a acabarse.

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