junio

se ha puesto el sol hace ya rato,

pero no quiere llegar

la noche,

las sombras planean sobre los cerros

y los estorninos se reúnen en siniestro

conciliábulo, en el tejado.

 

al fondo, una luz que parpadea,

como un grito munch en el abismo,

una ración demasiado extensa

de rutina monótona en las calles.

 

y tú, solo, en el balcón,

esperando

a que algo pase.

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