hoteles

tres
-quizás cuatro-
días
completamente solo,
semiborracho,
cuasi desnudo,
viendo alguna
pésima película,

escuchando a
coleman hawkins
y ni un solo
mensaje
en el móvil.

te yergues
en la cama,
apartas
los folios
de un manotazo.

y decides,
por fin,
que es tiempo

de salir,

o al menos,

de vestirse.

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