gimme shelter

y te pido ante el lucero me cobijes
en cántaros de azufres y de aldabas,
en pueblos sempiternos de pobreza,
en árboles roídos de grafiosis,
en continua podredumbre de ceniza.

y de su luz saldrá tu cuerpo,
en ruiseñores como puños y sentencias
de esfínteres de sierpes y lampreas,
versificado siempre, como trinos,
tarde es ya para cambiar costumbres

y remendar las cicatrices con bromuros
y nitratos de saliva filiformes,
que resbalan la amargura de esta noche
y me acunan con sus tóxicas pociones,

que me cantan sus canciones y sus nanas,
sus historias de pasiones y nostalgias,
sus saudades cotidianas y suicidas
sus sombreros lacios, ya sin sombra
sin regiones soleadas ni penumbras.

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